En Tucumán prácticamente no quedan desocupados. Son 17.000 personas las afectadas por el flagelo de la falta de empleo, según los datos difundidos por el Indec. La tasa del 4,9% de desocupación es discutible. Más si se toma en cuenta que el primer trimestre de cada año es un período en el que las principales actividades económicas de la provincia están casi paralizadas. Y lo más llamativo es que el índice se redujo casi a la mitad del calculado en igual período de 2010. Hay silencio oficial. El Gobierno admite que uno de los reclamos mayores es la de más trabajo. No sólo lo dicen las encuestas; también lo escucha el gobernador José Alperovich cada vez que sale a recorrer obras públicas. Si el descenso de la tasa fue por efecto de los planes sociales, estamos en un problema. Más profundo sería si se toma como ocupados a los obreros golondrina. Es una tarima endeble para un mercado laboral cada vez más competitivo, en el que el empleo se mantuvo estable en la comparación interanual. Por lo observado, el Indec sólo cambio el logotipo de la institución, pero las mañas parece que quedan.